Todo fue demasiado rápido.
Más que un suspiro,
que un parpadeo.
Demasiado extraño
para expresar lo que siento.
Tan silencioso
que no me dí cuenta.
Tan común
que a nadie le importa.
Fue como cerrar los ojos
y darte cuenta de que ya ha amanecido.
Simplemente terminó.
No hay nada que pueda impedirlo,
nada que pueda evitarlo.
Las cosas son como son
y hay que aceptarlas.
Aceptar que duró lo que tenía que durar.
Aceptar que debes despedirte.
Aceptar que “la vida” sigue,
aunque nadie sabe dónde.
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1 comentarios:
Creo que es muy bueno, mi niña. Pero parece rezumar algo de tristeza y resignación. ¡No! ¿Verdad? Yo cambiaría los dos últimos versos. ¿Por qué no: "Saber que la vida sigue
y vamos a un lugar maravilloso"?
Besazos.
Pocacosa.
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